Una de las fiestas más ligadas a una nuestra milenaria identidad es la de la noche de San Juan, cuyos orígenes ancestrales se remontan a los inicios de las civilizaciones indo y paleoeuropeas. Es significativo que esta noche se celebre unánimemente en cualquier punto de España con un significado tan profundo y trascendente frente al materialismo que reina en casi todas las fiestas.
Orígenes
Por su proximidad con el Solsticio de verano la noche de San Juan está inevitablemente traspasada por el mito solar y el rito de “dar más fuerza al sol” cuya presencia paulatinamente se va a ir haciendo más corta hasta el triunfo del Sol Invicto en el Solsticio de invierno.
Fecha de transición astral que anuncia diversos cambios en la naturaleza equivale a una ruptura de orden cósmica propiciadora de emergencias del inframundo. Por eso la noche de San Juan es noche de brujas, entes que pueden provocar numerosos males a los humanos.
La Noche de San Juan, la de las tradiciones mágicas, se caracteriza por la multitud de hogueras que iluminan la noche. Se arrojan a la hoguera antes de su encendido pequeños objetos, conjuros, deseos e incluso apuntes del curso con el objetivo de hacer desaparecer los malos espíritus.
La tradición de enramar las fuentes está relacionada con la prosperidad, la abundancia y la fecundidad. La tradición dice que al amanecer del primer día de verano, las mujeres recogían de las fuentes la flor del agua con la esperanza de encontrar pareja, concebir hijos o hacerse con poderes curativos. Al amanecer, cuando las mujeres iban a la fuente, se cantaba a la flor del agua.
El principal antecedente de esta festividad es la celebración celta del " Beltaine". El nombre significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.
Otra de las raíces de tan singular noche se encuentra en las "fiestas griegas dedicadas al dios Apolo", que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador. Los romanos, por su parte, dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas.
Cristianización
El 24 de junio se celebra la fecha del nacimiento de San Juan Bautista, que en realidad no debería festejarse porque de los Santos siempre se recuerda el día de su muerte. San Agustín hace la observación de que la Iglesia celebra la fiesta de los santos en el día de su muerte, pero que en el caso de San Juan Bautista, hace una excepción y le conmemora el día de su nacimiento, porque fue santificado en el vientre de su madre y vino al mundo sin culpa. Es digno celebrarse su nacimiento, ya que fue motivo de inmensa alegría para la humanidad tener entre sus miembros al que iba a anunciar la proximidad de la Redención.
En el Evangelio de San Lucas se cuenta que su padre, el sacerdote Zacarías, había perdido la voz por dudar de su mujer, Isabel, estuviera en cinta. Sin embargo en el momento de nacer San Juan la recuperó milagrosamente, como se lo había predicho el ángel Gabriel. Rebosante de alegría, la tradición religiosa dice que encendió hogueras para anunciar a parientes y amigos la noticia. Cuando siglos después se cristianizó esta fiesta, la noche del 23 al 24 de junio se convirtió en una noche santa y sagrada, sin abandonar por eso su aura mágica. Cuando el portavoz de la Redención nació, y Zacarías escribió en una tablilla: “Su nombre es Juan”, el sacerdote recuperó inmediatamente el habla y entonó el hermoso himno de amor y agradecimiento conocido como “Benedictus”, que la Iglesia repite a diario en su oficio.
Diversas noches de San Juan
Todo el litoral español, tanto peninsular como insular, Portugal incluido, celebra la noche de San Juan de las más diversas formas, pero con preeminencia de las hogueras. Pero también en el interior es una fiesta muy popular, siendo fiesta oficial en Albacete, Soria, El Bierzo y en miles de municipios de toda la geografía nacional. Procesiones, corridas de toros, hogueras, antorchas, etc. son las grandes protagonistas de estos días de fiesta.
En Galicia destacan las festividades más importantes se dan en en las playas de La Coruña declarada fiesta de interés turístico nacional, así como en Marineda, Sarria, Lugo, Isla de Arosa, Vigo, Bouzas y también en playa América en Nigrán y en las playas de Baiona. En La Coruña a lo largo de los treinta días del mes de "San Xoán" se conjugan actividades de carácter cultural, social, popular y deportivo dando forma al programa anual de hogueras que alcanza su cénit en los llamados actos centrales que engloban los de la “Víspera de San Juan”, los de “a Noite da Queima” y los del “Día de San Juan”, celebrados, de forma multitudinaria, los días 23 y 24 de junio.
La proclamación de la Meiga Mayor y de la Meiga Mayor Infantil, protagonistas femeninos de la fiesta, levantan, en la última semana de mayo, el telón de la fiesta de hogueras que concluye con el denominado Homenaje a la Bandera.
Durante más de treinta días es fácil toparse, por las calles coruñesas, con comitivas de Meigas que, escoltadas por su Guardia de Honor y acompañadas con el sonido de Bandas de Música y Gaitas recorren las principales calles de la ciudad para participar en otros actos relevantes del programa como el “Encendido del Fuego de San Juan”, la “Salve a la Virgen del Rosario” o la “Ofrenda y procesión de San Juan”.
La tarde-noche del 23 de junio se celebran las “sardiñadas” (sardinadas)que se celebran en plazas y calles. La gente se reúne en las playas de Riazor y Orzán tras la Cabalgata de San Juan, con la quema de la gran Hoguera cuyo ritual de encendido protagonizan la Meiga Mayor y la Meiga Mayor Infantil y los fuegos artificiales iluminan la Torre de Hércules.
La fiesta de la verbena de San Juan (La revetlla de Sant Joan) es una de las más celebradas en Cataluña. A lo largo de todo el territorio se realizan todo tipo de fiestas y tradiciones donde se reúnen familiares y amigos. La forma tradicional más extendida es la quema de toneladas de fuegos artificiales y de hogueras realizadas de forma más o menos espontánea en las calles y plazas de las poblaciones. Esta celebración por motivos de seguridad se ha restringido a las hogueras oficiales. En las "revetlles de Sant Joan" de Cataluña además nunca faltan distintas variedades de la tradicional coca de San Juan.
En otras partes de Cataluña como en algunos valles del Pirineo se realiza otra celebración denominada "fallas". El nombre coincide con el de la celebración de las fallas en Valencia, tal vez por algún lejano origen común. La fiesta de las fallas del Pirineo es de las más antiguas de Cataluña y tiene un marcado origen rural. Consiste básicamente en descender desde alguna montaña cercana a la población con un gran tronco ardiendo. estos troncos se reúnen en una hoguera normalmente en la plaza, donde se terminará la fiesta.
En Punta del Hidalgo (isla de Tenerife) se celebra una de las principales celebraciones de la noche de San Juan en las Islas Canarias el 23 de junio en la noche. Es antes del oscurecer, que un grupo de mozos recoge el santo de la Iglesia pueblo y lo traslada a hombros hasta un lugar a las orillas del mar al que llaman el Güigo. Acompañado de rondallas lugareñas, en paseo romero, parando al ritmo de los n en la ermita costera. Allí se realiza la quema de hogueras al oscurecer, esperando el próximo día, en parrandas.
Alicante
El día de San Juan por excelencia en España se celebra en Alicante, donde la noche del día 24 a partir de las doce de la noche se queman cientos de monumentos llamados “fogueres” que iluminan una ciudad entregada a una orgía de fuego, humo y pólvora como colofón a las fiestas grandes que se desarrollan entre los días 20 y 24 de Junio y tienen como elemento fundamental el fuego como elemento purificador, el desarrollo de estas fiestas va desde la antigüedad cuando las hogueras eran monumentos rudimentarios realizados con sillas y todo tipo de mobiliario viejo hasta principios del siglo XX cuando se convierten en auténticas obras de arte que hacen las delicias de ciudadanos y visitantes que viven estos días con auténtico fervor ya que se trata de unas fiestas de una gran vocación popular. Otro de los elementos fundamentales de estas fiestas es sin duda alguna el protagonismo de las “belleas del foc”, una alegoría a la belleza de la mujer alicantina, algo muy importante en esta población ya que incluso el himno oficial de Alicante versa sobre las mismas como motivo de orgullo del carácter de los alicantinos. Las belleas hacen las delicias de sus paisanos cuando desfilan ante toda la ciudad ataviadas con el característico traje de novia alicantina de época, sobretodo cuando se produce la ofrenda de flores a la patrona de Alicante, la Virgen del Remedio, este constituye uno de los momentos más emotivos de las fiestas y con el que se vuelca toda la población, un hecho que también demuestra el enraizamiento de estas celebraciones con el cristianismo. Veneración al fuego, pasión por la belleza y fervor religioso se entremezclan en estos días cargados de emoción para los alicantinos.
Javier Arnedo & M. A. Pastor Such
Javier Arnedo & M. A. Pastor Such
