¿Quién no ha oído la frase “España crisol de culturas y amalgama de razas”? a esto yo, personalmente, le añadiría “¡¡y Santiago cierra España!!”, pero eso es harina de otro costal. Bien cierto es que hay pocos países en el mundo que atesoren una riqueza cultural como el pueblo español en su conjunto, un tesoro que lo forman desde las grandes gestas de los primeros descubridores, pasando por las amplias posesiones a nivel mundial (El Gran Imperio de Ultramar), ofreciendo gran variedad de monumentos y vestigios ancestrales, hasta llegar a la propia cultura de cada zona, región o comarca, como pueden ser las tradiciones, las fiestas locales que se perpetúan año tras año, las lenguas e incluso el folclore. Todo ello, a los biennacidos que amamos a nuestra patria como tal, nos hace poder ir con la cabeza bien alta frente a otros países que por mucha superpotencia mundial que sean, no dejan de tener tres siglos de historia, sus héroes son vaqueros del oeste y sus tradiciones pasan por el fast-food y los rodeos. Por el contrario, en el panorama nacional, nos encontramos con un elenco de necios malnacidos a los que les han meado en la cabeza derramando sobre sus escasos sesos la orina de los regionalismos ilusos e irreales que acopiamos como impávidos en nuestro país. En estos días circula un manifiesto por la defensa del Castellano (“Español”) que busca que determinados “valientes” se adhieran a él… Esto es el mundo al revés!!! La lengua más rica del mundo a todos los niveles, el cisne del estanque de las letras, busca que la defiendan en su propia casa, como si de una intrusa se tratara. Hoy el vascuence, el catalán, el gallego y los que se inventen se imponen a golpe de decreto en la geografía española, ya no se estudia a Cervantes, se lee a Ramón Llull que es más molón, ya no se va al colegio, se va a la Icastola como los buenos vascos y ya no se veranea en La Coruña, sino en A Coruña. Si pones el letrero de tu negocio en Castellano eres un paria, pues además de perderte una suculenta subvención lo mismo te dan estopa con una multa. En la España de las autonomías, las competencias, las delegaciones y los contubernios hasta el más mínimo y esencial de los recursos como es el habla, la comunicación, la lengua, se usa como herramienta de ataque y argucia política. No podremos pedir una caña en la mitad de la geografía española sin pasar antes por las academias de idiomas pero siempre nos quedará la satisfacción de ser el país más demócrata…que gustazo!!!Patrick Bateman



