Es un hecho fácil de constatar el que desde hace muchos años ya, en España el Estado (y cuando digo Estado englobo a ese enorme fagocitador de euros compuesto por gobierno central, autonomías y entes locales) ha optado por dar de lado a los sectores productivos de la nación, sectores básicos que garantizan una cierta independencia internacional: agricultura, ganadería, pesca, industria.España es un país totalmente dependiente respecto a las fuentes energéticas (petróleo de Oriente, gas de Argelia, energía electrica de Francia). Somos dependientes en nuestro sistema financiero, antes solapadamente respecto a los centros financieros de la costa Este de los EE.UU, y ahora, además, explícitamente respecto al Banco Central Europeo. Nuestra dependencia es, en este ámbito, total.
No somos más que un país de servicios, dependiente, como no puede ser de otra manera, de las modas y tendencias que sigan los jubilados y turistas de la Europa comunitaria. Con unos precios en continua alza y una presión fiscal cada vez más asfixiante, sólo nos mantenemos, cual espantapájaros en maizal, gracias a la inestabilidad y el fanatismo islámico que hace aún demasiado incómodos destinos turísticos como Túnez, Marruecos, Turquía o la propia Argelia.
Un hecho fundamental que los analistas no han tratado sino desde la perspectiva puramente económico- fiscal, obviando la más importante que subyace: la político-filosófica, es la reforma del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas llevada a cabo por el PSOE en la Ley 35/2006 de 28 de Noviembre. Esta reforma expresa el paradigma de la filosofia progre de desprecio al patrón trabajo y adoración a la especulación, al pelotazo.
De forma resumida para los no iniciados en el tinglado legislativo tributario voy a comentar con el lenguaje menos técnico posible el régimen anterior a la citada y la situación actual, así como la clara conclusión que se desprende de este cambio normativo.
Entrando en materia, con la Ley del IRPF anterior, las ganancias obtenidas por la compraventa de bienes como pueden ser inmuebles, acciones de empresas.. se sometían a imposición con un doble régimen: las que se ponían de manifiesto antes de un año contado desde la adquisición tributaban según la capacidad económica del sujeto, que estaba entre el 15% y el 45% de sus ingresos. Si el bien se vendía después de haberlo mantenido un año, el beneficio obtenido tributaba al tipo fijo del 15%. Esto hacía que los especuladores tuvieran que esperar al menos un año para la reventa si no querían pagar una cantidad importante de impuestos.
Con el nuevo régimen se suprime este doble rasero y todas las ganancias patrimoniales resultantes de una compraventa tributan al 18%. Es decir, un especulador compra un terreno hoy y lo vende mañana y sólo paga un 18% del jugoso beneficio. Hay que tener en cuenta que el tipo de gravamen mínimo para una renta del trabajo es el 25%. Un mileurista paga un 25% de lo que gana, mientras que un especulador inmobiliario o un broker de la bolsa el 18%. Vamos, socialismo puro y duro.
No hay que tener mucha imaginación para pensar que uno de los sitios donde más botellas de espumoso se descorcharon fue en la Bolsa de Madrid al conocerse los derroteros por donde discurría la nueva reforma fiscal del Gobierno. Barra libre a la especulación y al pelotazo. Esta es la reforma anti obrera del PSOE, la verdadera política social del Gobierno y no la vil engañifa de los 400 euros.
Frente a esto, los costes de puesta en funcionamiento, fiscales, de gestión..etc de un pequeño negocio o comercio se están convirtiendo en inasumibles para muchos emprendedores. Un breve ejemplo, el socio de una Sociedad Limitada, de una PYME, tiene que soportar el pago nada menos que del 30% en concepto de Impuesto de Sociedades y un 18% cuando percibe el dividendo (beneficio de la empresa), es decir, casi un 50% se lo lleva Zapatero; esto sin contar gastos de IBI,s, licencias de aperturas, impuestos indirectos.
Para los menos arriesgados, que no quieran molestarse en otear la evolución de los mercados ni buscar un buen corredor inmobiliario que le proporcione alguna perita en dulce, siempre pueden meter el parné en un depósito fijo, consiguiendo con suerte un 5 y pico de interés y eso sí, un riesgo mínimo y una buena tributación al 18%. Desde luego todo menos poner esa fortuna a producir, eso nunca, lo bueno, lo guay, lo que se lleva, el consejo que no podremos rechazar es que especulemos o metamos la pasta (el que la tenga) a criar en los bancos.
En resumen, se premia y promociona al especulador y se penaliza y ahoga al productor y al trabajador. Esta es la filosofía que imbuye la política actual de un gobierno vendido al gran capital. El reflejo de los valores que una sociedad huérfana de raciocinio asume sin más, donde no se premia el esfuerzo ni el trabajo sino el dinero fácil, donde los chavales de los barrios idolatran a traficantes y las chavalas a putones verbeneros que hacen su agosto en las televisiones. Mientras, los transportistas se hunden en la miseria, en la misma ciénaga en la que ya se han hundido muchos otros antes que ellos... y lo que queda.
Gundisalvus.







