
Queremos recordar en este mes de febrero a la moneda que tuvimos millones de españoles en los bolsillos y carteras durante 132 años y que es parte de la memoria colectiva de este pueblo. Esta es la historia de la Peseta, que es a la vez historia de todos nosotros.
Los primeros vestigios de peseta se remontan a la Guerra de Sucesión , cuando el Archiduque Carlos decide acuñar en Cataluña monedas de “Real de a dos” . Estas piezas fueron llamadas en catalán “peçetas”(piezas pequeñas) y se extendieron por toda España, popularizándose con rapidez .
Durante la Guerra de la Independencia, se acuñan en Barcelona y Gerona monedas que contienen por primera vez la denominación “Peseta”.
Sin embargo, no será hasta 1868 cuando el Gobierno Provisional que destrona a Isabel II, decide jubilar el viejo sistema de maravedíes, reales y escudos vigente hasta entonces y hace de la Peseta la unidad monetaria de España. Sus primeras piezas fueron acuñadas en cobre (1,2,5 y 10 céntimos) y en plata (20 y 50 céntimos y 1,2 y 5 pesetas) . Estas monedas tenían unos bellos motivos, pues en las de cobre aparecía un león protegiendo entre sus garras el escudo nacional y en las de plata aparecía una vieja alegoría romana que representaba a Hispania tumbada sobre los pirineos y con Gibraltar a sus pies.
Con la restauración de los Borbones en 1876, se mantuvo el sistema monetario español, si bien las monedas pasaron a ser acuñadas con la efigie de los monarcas correspondientes en vez del león e Hispania . Además, se aumentó la circulación de papel moneda de 25,50,100,500 y 1000 pesetas.
Con la llegada de la II República se tenderá a la introducción de nuevos metales en la acuñación de monedas como el hierro o el latón.

Con la llegada de la Guerra Civil, se sufrirá una gran escasez de metales, lo que obligará a ambos bandos a sustituir en gran medida las monedas . Así, en el bando republicano se sustituirán en gran medida por fichas de cartón con el escudo de la República o la emisión de gran número de billetes locales. Mientras, en el bando nacional se irán introduciendo billetes de valores bajos, impresos en Italia y Alemania, para sustituir las monedas de plata. Esta escasez se extenderá durante la posguerra. Así , durante los primeros 40 solamente tendrán los españoles 3 monedas por 9 billetes . Las monedas serán de 5 y 10 céntimos, acuñadas en aluminio de muy mala calidad , además de la primera moneda acuñada por el franquismo , de 25 céntimos , hecha en níquel y que en su anverso las flechas y el yugo falangistas. Con el paso de la década de los 40, irán apareciendo otras monedas míticas como los 50 céntimos con agujero central y la peseta rubia con el formato de 3,5 gramos. Dicha moneda se acuñó por primera vez en 1944 y se dejó de acuñar en 1982. En los billetes de los años 40 y 50, cabe destacar que en ellos aparecieron representados los más importantes personajes de nuestra historia como los Reyes Católicos, Juan de Austria, Carlos I o Juan Sebastián Elcano .

Con el inicio de la época del desarrollismo económico de finales de los 50 y principios de los 60, aparecieron nuevas monedas de níquel de 5 , 25 y 50 pesetas con la efigie de Franco y que perdurarían en circulación hasta 1996. Dichas monedas se seguirán acuñando a partir de 1976 con la efigie de Juan Carlos I
Durante la década de los 70, la inflación galopante eliminó de circulación las monedas de céntimos.
En 1989 se introducirá una nueva variedad de monedas de pequeño tamaño y novedosas aleaciones. Estas monedas, serán la últimas que existan de Peseta, y sus motivos serán muy variados, yendo desde las diferentes autonomías hasta las Olimpiadas de Barcelona 92 o la Exposición Universal de Sevilla .

En cuanto a los billetes, se irán eliminando progresivamente los de menor valor, a medida que España incrementaba su inflación, desapareciendo billetes míticos como los de 100 o 500 pesetas y apareciendo nuevos valores como 2000,5000 y 10000 pesetas. Estos serán la última generación de billetes de peseta, influenciados por la conmemoración del V Centenario del Descubrimiento de América, apareciendo en ellos Hernán Cortés, Pizarro o Colón .
En Diciembre de 2001, la Peseta fue sustituida por el Euro, esta moneda que tenemos en la actualidad y que la “Familia García “ nos presentaba como la panacea económica y que ha conseguido una subida de precios brutal y la pérdida de la soberanía monetaria, tan necesaria en estos albores de crisis económica (aún a riesgo de ser tachados de antipatriotas) . Muchos todavía sentimos añoranza de aquel instrumento económico y que a su vez era signo de identidad para todos los españoles. Desde aquí nuestro más cariñoso recuerdo y quién sabe si esperanza de que algún día vuelvan a circular por los bolsillos de España.
URZ